[Intro]
Susurran las paredes, sombras en la pared, un nombre que no se va.
La memoria abre una caja, y el polvo se vuelve tempestad.
[Verse 1]
Dulces susurros de ayer me abrazan, me hacen sonreír y llorar.
Cada recuerdo es un hilo que corta, un eco que vuelve a empezar.
En el marco de la noche, tu voz dibuja un paisaje de sal.
Quiero quedarme en este cuadro, aunque sé que te voy a perder ya.
[Pre-Chorus]
Pero la tristeza camina conmigo, no quiere quedarse atrás.
La dulzura se mezcla con el dolor, como lluvia sobre la ciudad.
[Chorus]
Recuerdos que arden sin llamar, dulces y punzantes como el mar.
Memoria que no se quiere ir, acepto tu ausencia en este vivir.
Aunque el alma grite por volver, acepto el silencio de tu perder.
[Verse 2]
Pinto contigo en la memoria un paisaje de cristal, frágil y real.
Tu risa queda grabada en la madera, un faro que me guía sin sal y sin azar.
La nostalgia me visita con un hilo de humo, me invita a recordar.
Y en la quietud descubro que puedo avanzar sin dejar de recordar.
[Pre-Chorus]
La familia de los días felices me susurra al oído una verdad.
Que el dolor también es memoria, un mapa de lo que quedó atrás.
[Chorus]
Recuerdos que arden sin llamar, dulces y punzantes como el mar.
Memoria que no se quiere ir, acepto tu ausencia en este vivir.
Aunque el alma grite por volver, acepto el silencio de tu perder.
[Bridge]
Si el tiempo es un lienzo, ya no pinto para retenerte, pinto para entender.
La belleza duele cuando no estás, pero el latido permanece para volver a ser.
[Chorus]
Recuerdos que arden sin llamar, dulces y punzantes como el mar.
Memoria que no se quiere ir, acepto tu ausencia en este vivir.
Aunque el alma grite por volver, acepto el silencio de tu perder.
[Outro]
En el quieto de la noche, acepto que ya no estás, y guardo tu luz en mi andar.
La memoria, mi abrazo y mi herida, que aprende a vivir sin tu mirar.