Caminé por el sendero que todos marcaban,
mutilando mis alas por encajar en su molde.
Sonreía mientras por dentro mis silencios gritaban,
ocultando el fuego que en mis venas se esconde.
Cuántas veces caí buscando su aprobación,
perdiéndome a mí misma en cada intento fallido,
entregando pedazos de mi propio corazón
a cambio de un afecto que siempre fue fingido.
(Verso 2)
Esos que juraban estar en las buenas y en las malas,
los que decían amarme y tenerme gran aprecio,
me querían de rodillas, con las manos atadas,
pagando por su orgullo un altísimo precio.
Pero el dolor es un maestro que no se queda callado,
y en la noche más oscura aprendí a mirar hacia adentro.
Entendí que perderlos no fue un error del pasado,
sino el precio de hallar mi verdadero centro.
(Estribillo)
Porque rechazan la luz de mi luna creciente,
les asusta la fuerza que brota de mi raíz.
Querían una copia sumisa y obediente,
pero yo elegí sanar mi propia cicatriz.
¡Y no me avergüenzo del poder que en mí habita!
Amo la magia, el caldero y la herencia de mi bruja interior.
Si para ser libre mi soledad se necesita,
bienvenido sea el invierno, que yo soy mi propio sol.
(Verso 3)
Me llamaron extraña, me miraron con miedo,
cuando empecé a escuchar el susurro del viento,
cuando dejé de jugar a su hipócrita juego
y transformé en conjuros todo mi sufrimiento.
Amo las plantas que curan, la tierra que pido,
los rituales que limpian el alma herida.
No soy el monstruo que su mente ha temido,
soy solo una mujer dueña de su propia vida.
(Puente)
Que se queden con sus juicios y sus falsos abrazos,
ya no busco encajar en su mesa vacía.
Rompí las cadenas, solté los lazos,
mi peor derrota fue su hipocresía.
Hoy celebro mi lucha, mi constante caída,
porque cada tropiezo me enseñó a volar.
Soy la bruja que resurge, la que nunca se olvida
de que el fuego sagrado nadie lo puede apagar.
(Estribillo)
Porque rechazan la luz de mi luna creciente,
les asusta la fuerza que brota de mi raíz.
Querían una copia sumisa y obediente.