En la vereda donde el tango lloró,
tu silueta en la niebla me habló,
zapatos gastados marcando el compás,
y tus ojos diciendo “no vuelvas más”.
La ciudad suspira en blanco y gris,
tu nombre en el vidrio que vuelve a latir,
te fuiste lento, como un bandoneón,
dejando en mi pecho la misma canción.Y aunque cambie el tiempo en el reloj,
tu recuerdo no dice adiós,
como carta que nunca envié…
te quedaste en todo lo que no fue…Entre el humo y vos me perdí otra vez,
en un bar de los sueños que no se ven,
y aunque diga “no”, vuelvo a caer…
como en los 50, sin saber qué hacer…Luces tenues, jazz en la radio,
tu risa cortando todo el escenario,
me hablás despacio, casi en secreto,
y el mundo se frena en ese momento.No fuimos promesa ni eternidad,
solo dos locos jugando a amar,
vos con tus dudas, yo sin control,
dos almas chocando… sin solución.Si cruzo tu sombra en la estación,
¿te digo todo o finjo el adiós?
esto no es cuento, ni tiene final…
solo recuerdos que vuelven igual…Entre el humo y vos me perdí otra vez,
en un bar de los sueños que no se ven,
y aunque diga “no”, vuelvo a caer…
como en los 50, sin saber qué hacer…