Yo la vi sufrir, yo le creí su llanto,
le di mi techo, mi tiempo y mi canto.
Pensé que era buena, pensé que era luz,
pero el que tiene dos caras siempre termina en cruz.
La solté pa' que volara, pensando en su bien,
que merecía un cielo que yo no le pude dar también.
Pero al girar la esquina, se quitó la careta,
y el ángel que lloraba se volvió pura maleta.
¡DESCARA, CARA DURA, NO SABÍA CON QUIÉN VIVÍA!
TE CREÍ SINCERA Y ERAS PURO VENENO, PURO FRÍO.
LLORASTE EN MI PUERTA, ME HICISTE LA ESCENA,
Y AL DAR LA ESPALDA, TE CRECIERON LAS CADENAS.
No conocía a esa mujer de dos voces,
la que reza bonito y después te da de coces.
La que dice "te quiero" con ojos de miel,
y al otro lado escupe veneno con desdén.
Yo fui derecho, yo fui de una pieza,
pero tu juego sucio me dejó sin certeza.
Ahora entiendo que no era tu sitio,
que el que juega a dos bandos termina en el precipicio.
¡DESCARA, CARA DURA, NO SABÍA CON QUIÉN VIVÍA!
TE CREÍ SINCERA Y ERAS PURO VENENO, PURO FRÍO.
LLORASTE EN MI PUERTA, ME HICISTE LA ESCENA,
Y AL DAR LA ESPALDA, TE CRECIERON LAS CADENAS.
No guardo rencor, solo tengo una certeza,
que el amor sincero no se paga con falsa promesa.
Sigue tu rumbo, que yo sigo el mío,
sin tu teatro, sin tu desvarío.
Porque el que muestra dos caras, dos vidas,
termina sin casa, sin paz, sin salida.
Y yo, que te creí buena hasta el final,
hoy te digo adiós, sin rencor, sin llorar.