Tú sabes bien la historia, lo que un día pasó,
no voy a repetirte lo que ya dolió.
Solo quiero que sepas, con el alma sincera,
que aunque el tiempo pasó, tú sigues donde quiera.
No vine a reclamarte, no vine a señalar,
solo quiero decirte que te aprendí a valorar.
No desde el rencor, no desde el dolor,
sino desde el cariño que aún guarda mi corazón.
La vida nos separó, cada quien tomó un camino,
tú con tus decisiones, yo con mi destino.
Pero hay cosas que no mueren, hay cosas que se quedan,
y en mi pecho hay un lugar que aún te espera.
No es una promesa, no es una obligación,
es solo una verdad que nace del corazón.
Hoy no puede ser, hoy tengo mi lugar,
pero si un día cambia todo, te voy a buscar.
La puerta está abierta, no está cerrada,
no es una espera, no es una atada.
Es solo saber que en esta vida incierta,
lo que un día fue bonito, siempre queda la puerta.
Tú sigue tu camino, yo sigo el mío,
que la vida es larga y da muchos giros.
Si en algún momento nuestros rumbos se juntan,
que sea por amor, no por culpa o preguntas.
No te pido que esperes, no te pido que dejes,
lo que hoy tienes, lo que hoy te sostiene.
Solo quiero que sepas, con el alma sincera,
que para ti, Elianis, siempre hay una puerta abierta.
Cuídate mucho, sé feliz donde estés,
que la vida es una y hay que quererse después.
Y si el destino quiere que volvamos a vernos,
que sea con el alma libre, sin miedo a perdernos.
La puerta está abierta, no está cerrada,
no es una espera, no es una atada.
Es solo saber que en esta vida incierta,
lo que un día fue bonito, siempre queda la puerta.