(Intro de piano lento, pausado, como gotas de lluvia en el cristal)
(Verso 1)
Shhh... mi cielo, ya no patees más,
el viento en la viña se ha quedado atrás.
Olvida los gritos, olvida ese frío,
ahora solo existe tu pulso y el mío.
Siente mi mano, es tu protección,
aquí no hay coronas, solo mi corazón.
Perdona el estrés, perdona el dolor,
tú eres lo limpio en un mundo de error.
(Coro)
Duerme, mi ángel, pedazo de vida,
mi luz absoluta, mi alma encendida.
No importa quién llame, no importa quién venga,
no habrá quien de mis brazos hoy te desprenda.
Eres mi príncipe, mi joya, mi bien,
mi pequeño Dorian, mi gloria también.
(Verso 2)
Te soñé en el silencio de una noche prohibida,
eres la marca más dulce de toda mi vida.
No temas al hombre que cruza el océano,
ni al Rey que se oculta tras un velo de arcano.
Yo seré tu escudo, yo seré tu altar,
te daré los imperios que quieras mandar.
Beberás de mi pecho la fuerza y la fe,
y el mundo, mi niño, se pondrá a tus pies.
(Puente)
(El piano sube de intensidad, más dramático)
Aunque nazcas entre sombras y mentiras de cristal,
tu sangre es sagrada, tu destino es real.
No hay mancha en tu rostro, no hay culpa en tu ser,
tú eres el triunfo que me hará renacer.
(Outro)
(El piano vuelve a la calma inicial, casi un susurro)
Eres mi ángel... mi ángel...
Ya casi te veo, ya casi estás aquí.
Mami te espera... mami vive por ti.
Dorian... mi Dorian...
Duerme... amor...