[Intro]
A veces la verdad duele, pero aquí va la historia
[Narrador/Verse 1]
Mi amigo vive en un rincón gris de la ciudad,
con una señora de cincuenta que dice que está embarazada de él ya.
Son morochos los dos, ojos de lluvia y piel de madera,
la casa huele a humo y a cuentas que nunca llegan enteras.
[Chorus]
Él dice que no quiere pelear, que quiere irse a su esquina,
pero la pensión lo retiene, lo quema como una llama fría.
Entre golpe y promesa, la verdad se le enciende,
que alguien lo libre, que alguien lo entienda.
[Verse 2]
La vieja mantiene un par de morochos que golpean,
con la mesa o con el silencio, le dicen que no siga.
El lamento en su boca es un suspiro que no se ve,
y él insiste en su ruego: “déjame vivir, déjame ser”.
[Pre-Chorus]
Pero el miedo pesa más que el amor en esa casa,
la pensión empuja y el dinero manda.
[Chorus]
Él dice que no quiere pelear, que quiere irse a su esquina,
pero la pensión lo retiene, lo quema como una llama fría.
Entre golpe y promesa, la verdad se le enciende,
que alguien lo libre, que alguien lo entienda.
[Bridge]
Caminó una noche bajo faroles cansados,
soñando un abrigo de libertad para sus manos.
Si el futuro llega, que llegue sin cadenas,
que el amor sea claro, sin miedo ni migajas.
[Chorus]
Él dice que no quiere pelear, que quiere irse a su esquina,
pero la pensión lo retiene, lo quema como una llama fría.
Entre golpe y promesa, la verdad se le enciende,
que alguien lo libre, que alguien lo entienda.
[Outro]
Sueños de barrio, voces que no mienten:
que encuentre su camino y que la calma venga después.
Fin de la historia, comienzo de una salida.