Sirvanos un trago, cantinero,
sírvale un trago al dolor,
voy a cantar un corrido que se escuchará hasta en la Patagonia de argentina llegará
de una amistad y un valor.
No hubo abrazos ni Fronteras,
ni un encuentro frente a frente,
pero el cariño sincero
se graba dentro de la mente.
Era de tierra caliente,
hija de la misma patria,
venezolana de sepa y
valiente, de buena gracia.
Por la pantalla y la red
nos cruzó el destino un día,
y aunque no hubo un café juntas,
su voz mi alma encendía.
En las malas y en las buenas,
en las horas de apretón,
siempre hubo una mano amiga
cuidando el mismo rincón.
Para cruzar ideas claras,
para un consejo sincero,
no hizo falta estar de cerca
para ser un lazo artero.
En navidades y fechas especiales
cuando tocaba brindar,
la distancia era un fantasma
que no nos pudo ganar.
Dos paisanas a lo lejos,
defendiendo el mismo suelo,
con el alma conectada gaily y xaro
por debajo de los cielos.
Vuelan las notas de acordeón, que
suene fuerte ese tololoche,
que la amistad verdadera
no hay distancia que la abroche.
¡Salud por mi gran amiga,
hermana de la pantalla!
Que este corrido se cante
donde la amistad no calla.