En la noche lloro en silencio,
mi alma cansada clama a Ti,
el dolor pesa en mis huesos,
Dios mío, ven y sálvame a mí.
Ten misericordia, Señor,
porque débil estoy aquí,
mi corazón grita tu nombre,
no te alejes más de mí.
Mis lágrimas caen como río,
mi cama empapada está,
pero en medio del vacío
sé que Tú me escucharás.
Vuelve, Señor, a mi vida,
rescátame con tu amor,
porque en la muerte no hay canto,
ni voz que alabe tu favor.
Ten misericordia, Señor,
escucha mi oración,
aunque el miedo me rodee,
confío en tu salvación.
Y sé que Tú has oído,
cada ruego, cada clamor,
mis enemigos caerán,
porque Tú eres mi Señor.