Llegaste cuando el polvo era el dueño del camino,
y el silencio mi más fiel y amargo compañero.
Vivía en un paisaje de neblina y desatino,
un náufrago que ya no recordaba el paradero.
Mi alma estaba rota por el filo de los años,
perdida en un mapa que marcaba solo heridas.
Buscaba entre las sombras, olvidando los engaños,
la fuerza que enterraron en la tierra de mis días
Pero tu voz, como una brújula certera,
apuntó hacia el sur donde mi pecho aún calcinaba.
Y en la penumbra de mi noche tan austera,
tu mano halló la luz que ni yo mismo encontraba.
Y es que al Besarte el Alma, me encontré de repente,
en el espejo limpio de tu piel recién nacida.
Resucitó el amante que creí tener ausente,
y el corazón volvió a latirle a la vida.
Al Besarte el Alma, el miedo se hizo arena,
y renací del polvo de un amor que no creía.
Borraste los fantasmas, desataste mi condena,
y en tus labios descubrí el hombre que no sabía.
Dejé de ser isla en un mar de desconcierto,
tu amor fue el puente firme hacia mi propio territorio.
Me hablaste al oído y despertaste a un tipo muerto,
que vuelve a caminar por el mundo incendiario.
Ahora miro el cielo y sus colores me saben tuyos,
entiendo los silencios y las voces de la gente.
Ya no busco en otros lo que me negué y huyo,
me encuentro en tu mirada, clara, limpia
Y es que tu amor, como un geólogo paciente,
excavó en mi roca el diamante que fui siempre.
Descubriste el oro donde solo veía nada,
y devolviste el alma que yo mismo había olvidado
Y es que al Besarte el Alma, me encontré de repente,
en el espejo limpio de tu piel recién nacida.
Resucitó el amante que creí tener ausente,
y el corazón volvió a latir a la vida.
Al Besarte el Alma..