Suena el timbre, ¡hora de jugar!,
Ríen niños en su mundo sin final,
Pero hay alguien en el pasillo gris,
Que susurra nombres sin salir.
Zapatos suenan sin caminar,
Puertas tiemblan sin que las toquen ya,
Y en el vidrio alguien suele ver
Una sombra que no estaba ayer.
Uno, dos, vení con él,
tres, cuatro, no digas “no”,
cinco, seis, te va a esconder,
siete… ya te encontró.
Dicen que en el aula del final
Hay un banco que nadie quiere usar,
Si te sentás, podés escuchar
Una voz que te invita a cruzar.
No es maestro, no es de acá,
Pero sabe todo de los demás,
Y promete un lugar mejor…
Donde el juego nunca terminó.
Ocho, nueve, ya se fue,
diez… ¿quién falta otra vez?
Cuando el timbre vuelve a sonar,
No todos logran regresar,
Y si alguien te llama al pasar…
No lo mires… no vayas atrás.