Hubo un tiempo en que el miedo habló por mí,
escondía mi voz para poder seguir.
Las palabras nunca fueron mi don,
pero aprendí a escuchar mi corazón.
Con manos temblando di un paso más,
sin imaginar lo que el destino traerá.
Entre risas encontré un hogar,
personas que me enseñaron a soñar.
Nunca pensé llegar tan lejos,
convertirme en un Pilar de verdad.
Aunque no fuera la más fuerte,
luché con toda mi voluntad.
Cada cicatriz cuenta una historia,
cada lágrima una promesa.
Y aunque el dolor aún permanezca...
sé que no será mi final.
Porque el sol volverá a salir,
aunque la noche parezca no tener fin.
Llevaré sus voces dentro de mí,
como una llama que nunca va a morir.
Seguiré caminando sin mirar atrás,
con el corazón dispuesto a luchar.
Si ellos creyeron siempre en mí,
entonces yo también creeré...
hasta el último latir.
Aún recuerdo aquellas sonrisas,
las bromas que llenaban mis días.
Pensé que durarían para siempre...
pero el viento cambió de repente.
Muichiro... gracias por enseñarme calma.
Celeste... por regalarme esperanza.
Mitsuri... por demostrarme bondad.
Crystal... por nunca dejar de sonreír.
Hay días en los que el silencio duele,
en los que el recuerdo vuelve otra vez.
Y aunque quisiera detener el tiempo...
sé que debo continuar.
No olvidaré ninguna promesa,
ni los sueños que compartimos.
Mientras mi corazón siga latiendo...
ustedes vivirán conmigo.
Porque el sol volverá a salir,
aunque las lágrimas quieran caer sobre mí.
Cada paso que dé desde hoy
llevará un pedacito de los cuatro.
No importa si soy la tercera más débil,
o si alguna vez vuelvo a dudar.
Mientras tenga fuerzas para levantarme...
seguiré protegiendo este lugar.
Quizá nunca deje de extrañarlos.
Quizá el dolor nunca desaparezca.
Pero aprendí que amar también significa...
seguir viviendo.
Ya no soy aquella chica callada,
que tenía miedo de mirar al cielo.
Ahora sonrío por quienes ya no pueden,
y lucho por quienes aún siguen aquí.
Las flores siempre vuelven a nacer,
después d