Te agradezco.
Te agradezco mucho, por todos nuestros años.
Te agradezco mucho, por todo lo vivido y aprendido.
Te agradezco mucho, por todo lo bueno y lo malo.
Te agradezco mucho, por todo lo que fue, y no fue.
Te agradezco infinitamente, por nuestros hijos, y por esos enteros veintitrés.
VeintitrĂ©s años, de altos y bajos, de sueños y fantasĂa, de amor y odio, de realidad vivida.
Veintitrés años, donde jamås dejamos de aprender, y desde lo mås profundo de mi corazón, solo te quiero agradecer.
Y deseo que, en absolutamente todo te vaya bien, fuiste increĂble, en todo tu ser.
Agradezco a Dios, por todo lo que vivimos, y por cuĂĄnto nos sostuvimos, con valentĂa y miedos, ahĂ seguimos hasta el Ășltimo, cada dĂa , cada noche y cada amanecer.
Te amé con locura, te amé desde mi alma hasta mi piel, te amé desde lo mås profundo de todo mi ser.
Por toda tu compañĂa, por toda tu intensidad, por tus cuidados y por toda tu energĂa, te quiero agradecer, gracias por quĂ© conmigo fuiste increĂblemente hermosa mujer.
Gracias nuevamente por todo, gracias por haber sido de lo mĂĄs increĂble, y bello de mi vida.
Te amĂ©, demasiado, que, hasta ofrecĂ mi vida, fuiste Ăngel y fuiste demonio, y por todo esos veintitrĂ©s enteros , deseo.
Que la vida, te sonrĂa bonito.
Que te ames con sinceridad y honestidad.
Que creas en ti, incluso en dĂas nublados.
Que estés rodeada, de gente que sume, y que abraze tu esencia.
Que vivas en calma, alegrĂa y tranquilidad.
Que hagas caso, a eso que enciende tu corazĂłn.
Que estés justo donde quieras estar.
Que te sientas valiosa, valiente y acompañada.
Que seas tan prospera como lo imaginas.
Que logres todo lo que te propongas, y que dĂa a dĂa el agradecimiento se haga parte de tu rutina.
Dios te bendiga eterna y enormemente, por quien eres Mary.
Dios te bendiga siempre hermosa, maravillosa mujer.