[Intro]
En Campo Claro se forjó nuestra historia de vida,
con el ruido de las calles y la fe en cada esquina.
[Verse 1]
Josué de La Nayara, desde los quince años junto a su amada,
camino de la vida compartida, luchas y risas a la par.
Hoy tiene treinta y cuatro, y el peso del mundo en sus hombros,
pero siempre con ellas, las cuatro princesas que danzan al despertar.
Nayeli, Thayra, Nayara y Sarabi, un cuarteto de sueños,
luchan para que no falte amor, pan y verdad en casa.
[Verse 2]
El compraventa de coches baratos, entre brillos y talleres,
canta su oficio cuando abre la puerta y cierra un trato.
Y el Josué el chino, aquel que canta desde niño, solo a Dios le debe la voz,
que llena la casa de notas al alba y en la sombras también.
[Chorus]
Gracias damos a Dios por cada día a su lado,
por ese abrazo sencillo que nos dice que estamos vivos.
Gracias damos por la fe que no se apaga, ni en la tormenta, ni en el cansancio.
Porque Josué siempre está, y cuando venga, ahí estaremos.
[Verse 3]
Sus padres, Miguel y Encarni, lo llevan en el corazón como un faro,
aprendimos de su paciencia y la forma de agradecer cada desayuno.
La vida cuenta chispas de risa en la mesa, ruido de llaves y un coche que arranca,
y en cada kilómetro, la certeza de que todo continúa.
[Bridge]
Con un susurro de flamenco suave, la casa late en compás,
memorias que huelen a café, a ropa limpia y a promesas.
[Verse 4]
Josué, el hombre de Campo Claro, con manos de trabajo limpia su camino,
acompañado por su gente, por las cuatro princesas que no se rendirán.
Y aunque el mundo tiemble, su voz canta y no se quiebra, porque la fe lo eleva.
[Chorus]
Gracias damos a Dios por cada día a su lado,
por ese abrazo sencillo que nos dice que estamos vivos.
Gracias damos por la fe que no se apaga, ni en la tormenta, ni en el cansancio.
Porque Josué siempre está, y cuando venga, ahí estaremos.
[Outro]
Esa es nuestra historia: amor, pelea, trabajo y gratitud,
un flamenco suave que late en el pecho de la gente de Campo Claro.
[End]