Caminaba por la sombra, sin luz y sin destino,
buscando una salida en este laberinto frío.
Pero llegaste tú, rompiendo cada muro,
borrando las heridas de un pasado tan oscuro.
Ahora el asfalto quema pero no me detengo,
porque tengo tu mano, es el tesoro que mantengo.
Ya no hay miedo al fracaso, ni a perder el control,
con tu amor en mis venas, yo encontré mi sol.
Es un pacto de acero, lealtad en la mirada,
contigo el silencio dice más que una fachada.
Si el mundo se nos cae, si la envidia nos acecha,
tu amor es el escudo, mi armadura bien hecha.
Cocinando sueños sobre un ritmo de calle,
cuidando cada gesto, vigilando cada detalle.
No necesito oro, ni fama, ni esplendor,
me siento el más rico, nena, con tu amor.
Escribo estas barras con el alma al descubierto,
navegando en tu calma, lejos del desierto.
Tú eres la musa que domina mi libreta,
la pieza que faltaba para estar la vida completa.
Si la calle está dura, tú me das la templanza,
eres el equilibrio en mi fiel balanza.
Hasta el último aliento, con fe y con honor,
conquistaré el planeta, pero solo con tu amor.