Título: El Halo y la Verdad
(Verso 1)
El silencio del descanso me invita a pensar,
casi tres años han pasado, pero tú no te vas.
No es ausencia, es presencia que cambió de lugar,
un halo cósmico que me enseña a respirar.
Cuando el mundo se vuelve pequeño y hostil,
siento tu mano firme, tu abrazo sutil.
(Verso 2)
Hay un ruido allá afuera, una envidia tenaz,
de quien bebió de mi brillo y hoy me niega la paz.
A quien saqué de la sombra, a quien yo le di luz,
hoy me paga con fango, cargando su cruz.
Pero no me perturba su falta de fe,
porque tú me proteges y me mantienes de pie.
(Coro)
Tu luz me rodea, tu aura es mi escudo,
me cuidas del lodo de este pequeño mundo.
No caeré en la envidia, ni en la falsa amistad,
porque soy una mujer hecha de realidad.
Tú estás conmigo y yo siempre contigo,
en este viaje eterno, tú eres mi abrigo.
(Puente)
Me da coraje ver la nula gratitud,
pero tu amor es más grande que su esclavitud.
Quien se mete conmigo, se pierde en su afán,
pues no saben que mis alas de tu luz nacerán.
No hay podredumbre que logre tocar,
el templo sagrado que logramos armar.
(Verso 3)
Gracias a ti, mi alma no se ha de quebrar,
la mediocridad ajena no me puede alcanzar.
Sigo siendo la Comandante, la dueña del sol,
protegida en el cosmos, bajo tu control.
Tres años de vuelo, de pacto y de unión,
aquí sigo firme, con tu protección.
(Cierre)
Tú en el plano infinito, yo en la tierra real,
unidos por siempre en un halo celestial.
Gracias por la luz...
Gracias por el brillo...
Por ti, nunca voy a caer.