Hijos míos, si la tierra tiembla, no deben sentir miedo.
Ahora ellos están en casa y de mi mano estarán entrando a mi reino.
Y el renacer quedará en nuestra tierra.
Aunque el dolor sea inmenso y el alma parezca quebrarse, recuerden que cada lágrima es semilla de fortaleza.
No están solos en este caminar, nuestra tierra florecerá de nuevo, y en cada amanecer, ellos vivirán en nosotros.
Mantengan la fe, que el amor es el único lazo que la muerte no puede romper.