Intro — Hombre)
Yeah…
Oscar en la casa…
Tú y yo contra el mundo, baby…
Suéltalo…
(Verso 1 — Hombre)
Yo vengo del barrio donde el frío deja marcas,
donde el sueño se persigue aunque la vida te dispara.
Cicatrices en el alma, humo gris por la ventana,
pero tú llegaste y le pusiste color a la madrugada.
No soy perfecto, tengo demonios escondidos,
mil errores, mil batallas, mil caminos recorridos.
Pero cuando tú me miras siento el pecho encendido,
como si el mundo entero se quedara en pausa conmigo.
(Verso 2 — Mujer)
Yo también lloré callada entre sombras y decepciones,
aprendí que no todo amor llega con buenas intenciones.
Pero tú apareciste rompiendo mis condiciones,
curando heridas viejas con canciones y emociones.
No necesito lujos ni diamantes brillando,
solo tu mano firme cuando el miedo esté atacando.
Tú conoces mis caídas y aun así sigues aquí,
por eso cuando canto sabes que hablo de ti.
(Coro — Ambos)
Tú y yo, mitad y mitad,
dos locos buscando libertad.
Aunque hablen mal, aunque quieran vernos caer,
seguimos de pie, nadie nos va a detener.
Tú y yo, fuego de verdad,
amor callejero con lealtad.
Si la noche se pone fría otra vez,
nos abrazamos y volvemos a renacer.
(Verso 3 — Hombre)
Recuerdo las noches sin dinero ni comida,
soñando ser grande mientras la calle me vigila.
Ahora tengo metas, tengo música y salida,
y tú eres la razón que mantiene mi subida.
Dicen que el amor real ya no existe hoy en día,
pero tú me demuestras lo contrario todavía.
Cuando el mundo me falla y siento el alma vacía,
tu voz me da fuerza y convierte el dolor en poesía.
(Verso 4 — Mujer)
Tú no eres un santo y yo tampoco soy perfecta,
pero nuestra conexión siempre fue directa.
Mientras otros se disfrazan buscando respuestas,
nosotros somos reales aunque la vida sea violenta.
Y si mañana el destino cambia la jugada,
voy contigo aunque la tormenta venga armada.
Porque aprendí que el amor no se compra con nada,
se construye paso a paso… madrugada tras madrugada.
(Puente — Ambos)
No importa