Voz masculina grave, madura, tono reflexivo y serio. Narración hablada, no cantada. Ritmo lento, con pausas intencionales que generen suspenso y tensión emocional.
Interpretación contenida, sin exagerar, como quien habla desde la verdad y la experiencia. Silencios cortos entre frases para que el mensaje pese.
Ambiente sonoro sutil: eco leve, sensación de espacio cerrado, atmósfera carcelaria. Música mínima o inexistente; si existe, solo pads oscuros muy suaves.
Texto a narrar:
“El hambre de preso no siempre es de comida…
(pausa)
es hambre de justicia, de oportunidades, de ser escuchado.
(pausa más larga)
Detrás de estas rejas hay historias que la sociedad prefiere no mirar…
(respira)
pero que existen, duelen… y enseñan.
(silencio breve)
Hoy no juzgamos.
(pausa)
Hoy desciframos.
(pausa final, profunda)
Esto es… Hambre de Preso.”