Tú eres mi luna, yo soy tu sol,
así nos juramos cuando empezó este amor.
Tú brillas en la noche cuando no hay claridad,
y yo salgo en el día solo pa' iluminar.
Cuando te vi por primera vez, algo en mí se despertó,
tus ojos tenían esa luz que el cielo me negó.
Y aunque la vida a veces duele y se pone a malandar,
contigo aprendí que el amor es para quedarse y no marchar.
Tú, que casi pierdes lo más grande que Dios te dio,
y en tu pecho el miedo se instaló.
Pero mira a tu niña, cómo ha florecido,
como un jardín que el viento no ha podido.
Esa guerrera que llevas dentro, esa fuerza sin final,
no la viste en ningún cuento, la tuviste al despertar.
Porque cuando el mundo dijo "no vas a poder",
tú cerraste los ojos y supiste vencer.
¡Ay, mi luna! ¡Cómo te quiero, mujer!
No hay tormenta que apague lo que hemos construido,
no hay distancia que borre lo que hemos vivido.
Tú eres mi calma, mi puerto, mi hogar,
y cada día contigo es un reggae pa' cantar.
Y cuando el sol se esconde y llega tu claridad,
me acurruco en tu pecho y aprendo a respirar.
Porque tú eres mi luna, yo soy tu sol,
así nos juramos cuando empezó este amor.
Y así será hasta que el tiempo se acabe,
mi luna llena, mi todo, mi nave.