No crecimos en cuna de oro,
pero el viejo y mi jefita nunca nos dejaron solos.
Con puras manos honradas nos supieron levantar,
nos dieron los valores que hoy nos taca demostrar.
Tal vez hubo regaños y llamadas de atención pero hoy entendemos que era por nuestra educación.
Aunque a veces nos demos pleito o andemos de malas caras,
cuando uno cae en problemas, se olvidan las broncas pesadas.
No somos los más unidos, ni de andar de besos y abrazos, pero si a uno le tiran, nos juntamos y hacemos pedazos.
Cada quien por su lado anda forjanfo su destino,
con carácter diferente recorriendo el mismo camino.
De los viejos aprendimos a ser firmes y derechos,
a sacar la casta siempre y estar siempre bien puestos
Aunque aveces nos demos pleito o andemos de malas caras,
cuando uno cae en problemas, se olvidan las broncas pesadas.
Nos somos los más unidos, ni de andar de besos y abrazos, pero si a uno le tiran, nos juntamos y hacemos pedazos.