[Intro]
En cada calle, un latido que se enciende, un paso ligero, una promesa que prende.
[Verse 1]
Juventud que late, con manos abiertas al mar,
buscamos el bien común, sin mirar el porqué ni el cuándo.
Una sonrisa es faro; una ayuda, una vela;
Dios en el prójimo, en cada acción que revela.
[Pre-Chorus]
No es un destino lejano, es el camino que nos llama,
un servicio diario que transforma la mañana.
[Chorus]
Caminamos para servir, con fe que se ve, con amor que vuelve a mí.
Somos luz en la ciudad, el querer que se hace realidad.
Si el mundo tiembla, respondemos sin dudar,
porque el corazón que quiere ayudar, es el hambre que se sacia de verdad.
[Verse 2]
Savio en nuestros días, joven de gran claridad,
aprendemos en el esfuerzo a amar con solidaridad.
Cada gesto pequeño, cada mano que sostén,
es un canto que agradece y un milagro que aparece.
[Pre-Chorus]
La fe no es oración aislada, es acción que acompaña,
un abrazo que sana, una escuela que enseña la esperanza.
[Chorus]
Caminamos para servir, con fe que se ve, con amor que vuelve a mí.
Somos luz en la ciudad, el querer que se hace realidad.
Si el mundo tiembla, respondemos sin dudar,
porque el corazón que quiere ayudar, es el hambre que se sacia de verdad.
[Bridge]
Cuando nace el día, nace también un compromiso:
ponernos en los zapatos del vecino, escuchar su clamor.
Que cada kilómetro sea oración en movimiento,
un himno de barrio que levanta el ánimo y el valor.
[Chorus]
Caminamos para servir, con fe que se ve, con amor que vuelve a mí.
Somos luz en la ciudad, el querer que se hace realidad.
Si el mundo tiembla, respondemos sin dudar,
porque el corazón que quiere ayudar, es el hambre que se sacia de verdad.
[Outro]
Que el servicio sea nuestra alabanza cotidiana,
y que la juventud se descubra en cada abrazo que sana.