Me despierto y lo primero que hago es buscar tu mano,
pero solo encuentro el frío de esta cama y mi dolor.
Me juraste que lo nuestro era un pacto de cristianos,
y ahora rezo por tu olvido en un rincón de mi habitación.
No me sirven los amigos, ni salir a ver el mundo,
si el mundo se quedó pequeño desde que tú no estás.
Es un vacío tan inmenso, un silencio tan profundo,
que me grita que te fuiste y que ya no volverás.
CORO
Te necesito, como el aire que me falta,
te necesito, como el alma a la oración.
Eres la espina que me hiere y que me mata,
pero también la única cura para este corazón.
II
Dicen que el tiempo lo cura, que todo pasa y se olvida,
pero mi reloj se detuvo el día de tu adiós.
Tú eras el mapa, el camino y el sentido de mi vida,
y ahora ando como un loco buscando nuestra voz.