¿Quién te pagó pa' que creyeras mentira?
¿Quién te llenó de sombra la pupila?
Yo sé que alguien habló sin conocerme,
y tú escuchaste sin detenerte.
Anoche éramos fuego, éramos calma,
hoy soy fantasma en una cama que se desarma.
Me dejaste sin juicio, sin derecho a hablar,
solo por lo que alguien te fue a soplar.
Dime si mi abrazo era mentira,
dime si mi piel no te decía.
Que yo no sé vivir de apariencias,
yo solo sé querer con todas las fuerzas.
¡Y MIRA! Ahora tú con tu orgullo,
y yo con este orgullo más tuyo.
Me dejaste sin razón, sin aviso,
como perro que pierde su piso.
Pero tranquila, yo sigo de pie,
el amor no se mancha con lo que no es.
Si un día la verdad te llega a tocar,
no me busques, que ya no voy a estar.
Porque yo no soy moneda pa' que me mientan,
no soy rumor pa' que me vendan.
Soy hombre de una pieza, de una sola verdad,
y el que me quiere me tiene sin piedad.
Duele, sí, duele el silencio,
duele que te borren sin previo.
Pero más duele saber que creíste,
que por un cuento lo nuestro desististe.
Así que vete con tu duda,
que mi conciencia no se muda.
Yo te amé sin condición,
pero el amor no vive de rumores, vive de acción.
¡QUIEN TE PAGÓ PARA ROMPERNOS!
¡QUIEN TE QUITÓ LA FE DE VERNOS!
SE QUEDARÁ CON SU MONEDA,
PERO NUNCA CON MI VEREDA.
Y yo sigo, aunque duela, aunque sangre,
que el tiempo pone a cada quien en su parte.
Si un día vuelves, que sea por amor,
no por lo que otro hablador te contó.