Hay noches en que el silencio pesa más que el techo
y sin embargo sigo oyendo tu voz en el eco
No estás aquí, pero el aire guarda tu forma
como si el tiempo se negara a borrarte del todo
Me aprendí de memoria el hueco que dejas al irte
la curva exacta que hace la sábana cuando sueñas fuerte
y aunque el reloj insista en que ya son las cuatro
yo sigo conversando contigo aunque no contestes
Si el mundo se apaga y solo queda gris
tú sigues siendo el color que se cuela por mí
un rayo terco que entra por la rendija
y me recuerda que aún late algo vivo aquí
No pido eternidades ni juramentos tallados en piedra
solo que cuando cierres los ojos esta noche
sientas que alguien, en algún rincón del planeta
te está queriendo con todo lo que le queda
Porque aunque no me veas, aunque no me toques
mi piel todavía recuerda cómo eras cuando te ablandabas
y en cada latido sigo firmando tu nombre
como si el corazón fuera un cuaderno que no se acaba
Si algún día decides volver aunque sea de paso
encontrarás la luz encendida y la puerta sin cerrojo
porque esta casa dejó de ser mía hace rato
ahora solo es el lugar donde tu sombra se acuesta a mi lado
Y si nunca regresas, si el camino te lleva lejos
igual voy a seguir queriéndote en secreto
como se quiere a las cosas que ya no se tienen
pero que nunca, nunca dejan de ser nuestras