Hay palabras que guardo en el silencio,
historias que el alma no pudo contar,
un susurro que viaja con el viento,
buscando el valor para poder expresar.
Todo empezó con un encuentro casual,
un hilo invisible, un gesto sutil,
un chico de pocas palabras, casi un ideal,
que en mi rutina se volvió febril.
Hablábamos poco, pero el alma sentía,
que algo en mi pecho empezaba a brillar,
sin saber que el destino, con su melodía,
mi corazón entero iba a conquistar.
Y me enamoré, en silencio y con miedo,
lanzando indirectas, jugando al azar,
escondiendo mis dudas, ocultando mi credo,
con bromas y chistes para no revelar.
Pasaron los años, la distancia pesaba,
el "no" era un muro, un frío dolor,
y en mi soledad, mi esperanza callaba,
mientras yo sufría por este amor.
¡Pero la luz que estaba apagada, estalló!
No fue solo luz, fue un arcoíris de color,
el universo entero por fin me escuchó,
y el miedo se fue, reemplazado por amor.
Ya no hay distancia que nos pueda vencer,
llevamos meses de lucha y de unión,
superando tormentas, volviendo a nacer,
escribiendo juntos nuestra propia canción.
Eres el ángel que llegó en mi oscuridad,
que con tus acciones me enseñaste a creer,
que no todo está perdido en la tempestad,
que lo más hermoso está por florecer.
Gracias por existir, por elegirme a mí,
entre millones de almas, por darme tu luz.
Eres lo máximo, lo que siempre pedí,
mi norte, mi calma, mi fuerza y mi cruz.
Nunca cambies, Franco, nunca dejes de ser,
el hombre maravilloso que me hace vibrar.
Te amo con todo lo que puedo ofrecer,
y en este verso, te vuelvo a encontrar.