agresivo con la duda que te quiere detener.
No eres un estado pasajero, eres el camino entero,
y lo que vas a lograr nadie lo va a comprender.
Ya se me está cayendo el techo, lo puedo ver,
y no es una metáfora, es la realidad que me golpea.
Pero hay algo más fuerte que el miedo a perder,
es saber quién soy cuando todo se desmorona.
No puedo expresar tantas palabras al mismo tiempo,
se me amontonan en la garganta como piedras en el río.
Pero esta vez sí, vamos a sacar todo lo que pienso,
vamos a decir la verdad aunque parezca atrevido.
No es que no pueda, es que el mundo quiere ver que falles,
quiere ver que te rindas para decir “ya lo sabíamos”.
Pero yo tengo una lealtad conmigo mismo que no se rompe,
y cuando se da, se da, sin condiciones ni pretextos.
Lo que veo y no me gusta es cómo nos dejamos vencer,
cómo un mal día nos convence de que no valemos nada.
Pero yo te digo: hoy puedes cambiar el rumbo entero,
solo elige actuar, y eso lo cambia todo, compañero.
Habrá días grises, noches largas, silencios pesados,
habrá gente que no entienda, que se vaya o que critique.
Pero tú mantén el norte, porque lo que cuenta es tu paso,
lo que construyes en secreto, lo que tu alma predique.
La fuerza no se grita, se lleva en el pecho en silencio,
se ve cuando eliges hacer lo correcto aunque duela.
No dejes que la confusión te borre tu esencia,
no dejes que el agotamiento te quite la estrella.
Dos días quedan, y el tiempo corre más rápido que nunca,
pero más rápido corre quien se detiene a llorar.
Yo sigo escribiendo, sigo caminando, sigo luchando,
porque mi historia la escribo yo, nadie más la va a firmar.
Y si al final lo logro, o si al final aprendo el camino,
habré ganado más que cualquier meta o plazo.
Porque aprendí que no soy lo que siento en este instante,
soy la decisión firme de seguir, aunque todo sea escaso.
No eres como te sientes, eres lo que decides,
el tiempo te pone a prueba, pero tú le pones el sentido.
El techo puede caerse, el plazo puede apretar,
pero tu vol