En el silencio de la noche,
un alma busca su razón,
con cada gota de sudor,
se forja su corazón.
Han sido días de lucha,
de caídas y de fe,
pero el fuego en su pecho
no puede apagarse.
Sueños de hierro, forjados en el fuego,
con cada paso en el camino,
se vuelve más fuerte el empeño.
No importa el talento, ni la voz que se oiga,
es la constancia la que guía,
los sueños se hacen vida.
Las voces de duda,
no rompen su andar,
cada tropiezo es un paso
que le enseñó a ganar.
La montaña es alta,
pero no mirará atrás,
con la vista en el cielo,
el destino es brillar.
Sueños de hierro, forjados en el fuego,
con cada paso en el camino,
se vuelve más fuerte el empeño.
No importa el talento, ni la voz que se oiga,
es la constancia la que guía,
los sueños se hacen vida.
Y si el mundo dice que no,
él gritará que sí,
con el coraje por delante,
no hay nada que lo detenga.
Sueños de hierro, forjados en el fuego,
con cada paso en el camino,
se vuelve más fuerte el empeño.
No importa el talento, ni la voz que se oiga,
es la constancia la que guía,
los sueños se hacen vida.
Así que lucha y nunca pares,
tu historia está por escribirse,
los sueños son para quienes,
están dispuestos a creer