Ay...
Con la sal en la piel y la noche por testigo,
desde el Estrecho te canto, primo, lo que digo.
De Algeciras, niño, con el pecho partío,
mitad sonrisa clara, mitad veneno escondío.
Ojos que han visto barcos perderse en el Estrecho,
y se quedan mirando, con el mundo por dentro del pecho.
Callao parece serio, pero es puro sentimiento,
de los que no olvidan, de los de juramento.
Si te quiere, te quiere sin pedirte na' a cambio,
si te pierde, es que ya lo has buscao tanto.Que tú eres brisa del sur cuando besas,
y eres tormenta cuando te alejas.
Tienes la calma y la guerra por dentro,
eres del barrio, eres del viento.
Compadre de los buenos, de los de verdad,
de los que se quedan aunque todo vaya mal.
Ay, primo...
Tienes duende en la mirada, pena en los nudillos,
cicatrices que no enseñas, de noches sin sigillo.
Pocos contaos con la mano, pero de los que valen,
de los que rezan por ti aunque nunca te hablen.
Que te criaste entre levante y poniente,
con el corazón gitano y el alma de gente.
Con la voz ronca de tanto callar,
y el arte de querer sin avisar.
No te vendes, no te doblas, no te prestas,
eres de los que lloran por bulerías en las fiestas.
Andaluz hasta la muerte, de sol y de salitre,
¡que dueles bonito, compadre, cuando te ríes!
Que tú eres brisa del sur cuando besas,
y eres tormenta cuando te alejas.
¡Que tienes la luna de Getares en la frente,
y el fuego del Estrecho entre los dientes!
De Algeciras al cielo...