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Bienvenidos al circo de la hipocresía ilustrada,
donde el que brilla molesta y el gris tiene la entrada.
Traigan sus reglas de medir, su balanza oxidada,
que aquí llega el acusado con la mente afilada.
(Verso 1 — Ritmo cortante, cínico)
Silencio en la sala, que va a hablar el delincuente,
el que comete el pecado de usar la materia de la frente.
Dicen que soy un peligro, que mi estima es un insulto,
claro, en el reino de los ciegos el que ve siempre es el culto.
Me acusan de "sobrado", qué diagnóstico tan tierno,
firmado por los mismos que congelan el infierno.
¿Les duele mi postura? Disculpen la columna,
es que no me crié aceptando las migajas de la cuna.
Ustedes quieren plástico, la pose ensayada,
la cara de "ay, no es nada" con la billetera inflada.
El teatro del esclavo que agradece el latigazo,
mientras yo cobro en oro lo que gano paso a paso.
Son expertos cirujanos cortando las alas ajenas,
reúnen sus comités para vaciar nuestras venas.
Venden "humildad" en frascos de veneno destilado,
y si no me tomo el trago, ya resulta que soy malo.
(Coro — Sarcástico, flow bailable pero pesado)
Pónganme las esposas de su juicio de cartón,
que su envidia es mi combustible, mi mejor galardón.
Culpable de ser libre, de no pedir perdón,
de meterle los dedos en la llaga a su función.
Muerdan el anzuelo, sigan masticando el rencor,
que mientras ustedes juzgan, yo redefino el valor.
(Verso 2 — Doble sentido y analogías puras)
Vamos a hablar en plata, a quitar el maquillaje,
que su moral de etiqueta no me paga este viaje.
Son como los mecánicos que critican el motor,
pero no saben encenderlo si no hay un tutor.
Me llaman "arrogante" por no jugar a su nivel,
por no endulzarles la sopa con su barata miel.
Prefieren el aplauso sordo del que imita al rebaño,
el certificado de asistencia que les dan cada año.
Dicen que "el que mucho abarca, poco aprieta", qué ironía,
lo dice el que no abarca ni su propia biografía.
Son la fotocopia borrosa de un boceto mal pensado,
y les molesta que m