Los quiero mis niños, brillan sin parar,
cada emoción que sienten los hace avanzar.
En Emotopía aprendemos a vivir,
con el corazón listo para compartir.
Deja el miedo atrás como el gran dinosaurio,
valiente por dentro, aunque suene extraño.
Si la tristeza llega sin avisar,
abraza como la beluga al amar.
Sé feliz como el pato al nadar,
con alegría simple de disfrutar.
Sé bondadoso como el pequeño chucho,
un cerdito empático que da mucho.
Si alguien está triste, ve sin dudar,
un abrazo sincero lo puede cambiar.
Y al final recuerda siempre al jugar,
como el búfalo juntos hay que trabajar.
Sin hacer excepción, todos por igual,
en equipo fuerte, unión real.
Emotopía es ustedes, mis niños al fin,
brillan juntos, no hay otro jardín.