[Intro]
En la grada late un pulso de acero, una voz que no quiere callar
Héroes de casco y alas de carbono, en el asfalto aprenden a volar
[Verse 1]
Siento la pista como un río de humo, curvas que devoran la claridad
La bratida sombra del bólido corta el aire, y mi ojos saben su verdad
Adrenalina que sube como una ola, cada réplika de goma en chocar
La camaradería del equipo es un pacto que no se puede romper, sin dudar
[Pre-Chorus]
Mi pecho late en cada cambio de marcha, en cada giro que busca la eternidad
La turbiedad del asfalto parece un misterio, un secreto de la velocidad
[Chorus]
Grita el motor, late mi corazón, siempre juntos en la misma carrera
La pista brilla bajo la luna, sueños de gloria, promesa en la frontera
Sacrificio en cada salto de curva, confianza que nadie puede apagar
La gloria nos llama a la curva final, y no voy a dejar de apoyar
[Verse 2]
Veo la sombra del box, manos que se cruzan, un código de lealtad
La emoción se vuelve polvo de estrella cuando el piloto cruza la meta y ya está
El sacrificio es el ritmo que late cuando el miedo se vuelve rugido
Y el misterio de la pista susurra que el destino es compartido
[Pre-Chorus]
Mi garganta canta al unísono con los motores, en cada latido hay verdad
La bruma en la trazada me revela que la meta no es solo velocidad
[Chorus]
Grita el motor, late mi corazón, siempre juntos en la misma carrera
La pista brilla bajo la luna, sueños de gloria, promesa en la frontera
Sacrificio en cada salto de curva, confianza que nadie puede apagar
La gloria nos llama a la curva final, y no voy a dejar de apoyar
[Bridge]
Entre humo y lluvia, el alma del fan se enciende, mira el valor sin parar
La camaradería se escribe en los neumáticos, en cada roce al avanzar
[Chorus]
Grita el motor, late mi corazón, siempre juntos en la misma carrera
La pista brilla bajo la luna, sueños de gloria, promesa en la frontera
Sacrificio en cada salto de curva, confianza que nadie puede apagar
La gloria nos llama a la curva final, y no voy a dejar de apoyar
[Outro]
Y al final del día, cuando el rugido se apaga y el silencio toma el lugar
Queda la fiebre de la pista, la amistad eterna que nadie puede robar