[Intro]
Cierro los ojos y te vuelvo a escuchar, papá Aníbal.
El silencio guarda tus pasos en la casa de mi memoria.
[Verse 1]
Despierto temprano y el café humea como cuando tú venías a la mesa,
con tus historias de la calle y un consejo que pesaba como un reloj antiguo.
Guardé tus palabras en una caja de risas y pausas, para no perderte.
Y cada foto en la pared me dice: sigue adelante, hijo, que aquí estás tú.
[Pre-Chorus]
A veces lloro suave para no despertar a nadie, pero tú ya estás conmigo.
El tiempo quiere borrar, y tú, sin marcharte, me das un motivo para seguir.
[Chorus]
Aníbal, te llevo en cada noche y en cada amanecer,
en el banco del parque donde aprendí a respirar.
Tu nombre es un río que no se seca, es un faro en mi piel,
y aunque ya no estás, tu voz aún me guía sin cesar.
[Verse 2]
Recuerdo las calles de mi infancia cuando me enseñaste a andar en bici,
la mano firme en la espalda, la risa que abría el mundo cuando caía.
Hoy guardo tus recetas y tus historias de barrio en mi memoria,
para que tus gestos no se rompan, para que la vida no se me olvide.
[Pre-Chorus]
A veces me pregunto si el dolor se cura, y tusteady me responde: aquí estoy.
No es despedida, es presencia, un abrazo que no se pudo partir.
[Chorus]
Aníbal, te llevo en cada noche y en cada amanecer,
en el banco del parque donde aprendí a respirar.
Tu nombre es un río que no se seca, es un faro en mi piel,
y aunque ya no estás, tu voz aún me guía sin cesar.
[Bridge]
Si el mundo se olvida, yo te nombro en cada latido,
si la memoria falla, te dibujo en el aire con mis dedos.
Gracias por cada paso, por tu paciencia, por tu aliento.
Tu legado vive en el chico que alguna vez fui, y que ahora es también padre.
[Chorus]
Aníbal, te llevo en cada noche y en cada amanecer,
en el banco del parque donde aprendí a respirar.
Tu nombre es un río que no se seca, es un faro en mi piel,
y aunque ya no estás, tu voz aún me guía sin cesar.
[Outro]
Quédate en mi vida, aunque el mundo siga su prisa; te siento, papá, conmigo.