En la tierra de esperanza buscó un nuevo caminar,
Greibert Berríos, joven noble, no se dejó doblegar.
Desde Venezuela cruzó, con el alma llena de fe,
pero el destino marcó una prueba que nadie cree.
Un ataque inesperado, una sombra en su sendero,
la vida le cambió el rumbo, pero él sigue siendo guerrero.
¡Qué fuerza tiene este joven, qué valor en su mirar!
Aunque el destino le quite, él vuelve a comenzar.
El dolor no lo venció,
Greibert es ejemplo vivo, la esperanza floreció.
El mundo entero lo mira, se asombra ante su temple,
es el guerrero que enseña, ¡que el valor jamás se temple!
Fueron días de batalla en un hospital lejano,
cuando la vida pendía, sintió el apoyo humano.
Perdió parte de su cuerpo, mas no perdió su voluntad,
pues su mente sigue intacta, buscando la claridad.
A pesar de aquel suceso, que marcó su piel y ser,
se levanta cada día, con ganas de renacer.
No es la carne lo que define la grandeza de un varón,
es la luz que brilla dentro, la que habita el corazón.
Greibert, tu historia es un faro para el que siente temor,
demostrando que la vida se vence con el amor.
¡Qué fuerza tiene este joven, qué valor en su mirar!
Aunque el destino le quite, él vuelve a comenzar.
El dolor no lo venció,
Greibert es ejemplo vivo, la esperanza floreció.
El mundo entero lo mira, se asombra ante su temple,
es el guerrero que enseña, ¡que el valor jamás se temple!
Desde aquí va este corrido, con respeto y con honor,
para el joven que nos muestra, que no existe el dolor.
Greibert Berríos, tu nombre, historia de resiliencia,
el mundo te admira hoy, ¡por tu inmensa fortaleza!