Me miro al espejo y no me reconozco,
llevo un peso que no es mío, un ruido que no es eco.
Tengo todo lo que quiero, y aún así me falta el aire,
como si el alma se me fuera por la mitad, por el margen.
Pero hoy me paro, hoy me planto,
hoy le grito al silencio con mi propio canto.
No soy el vacío, no soy la duda,
soy el fuego que no se apaga aunque el viento lo saque de ruta.
El año que viene puede que no esté,
pero hoy estoy, y eso es lo que sé.
No es la distancia, no es su ausencia,
es mi cabeza pidiéndome paciencia.
Soy el que cayó, pero también el que se levanta,
el que se rompe y se rehace aunque la gente lo espanta.
No soy el miedo, no soy el "y si",
soy el que elige caminar aunque no sepa el fin.
Que el futuro no me asuste, que el vacío no me quite,
que esta noche me recuerde que aún puedo ser grande.
Si ella se va, si el tiempo pasa,
yo sigo siendo el que agarra la masa.
(Puente gutural, con guitarra y bajo)
No es su amor lo que me falta,
es el mío que se apaga.
No es la espera lo que mata,
es no saber quién soy cuando ella no me abraza.
Hoy me elijo, hoy me grito,
hoy me levanto aunque el suelo esté finito.
No soy el vacío, soy el que decide
ser su propia luz aunque la noche lo envicie.