[Intro]
Suave susurro de la casa, luces tenues danzan al ritmo de la cocina.
Una melodía lenta respira en las paredes, y el aroma nos envuelve.
[Verse 1]
En la mesa, arroz blanco con frijoles, el contorno de tus manos mece el calor.
Fricasé de puerco se burbujea, yuca con mojo canta un perfume de hogar.
Ensalada de aguacate—verde cielo—y chicharitas crujientes guardan tu risa.
Tostones dorados como el recuerdo que nunca se apaga cuando me miras.
[Chorus]
Qué manos les dan sabor a mis años, cariño de costurera y barbera,
tu magia cocina el mundo y en cada plato me inventas otra luna.
Bebo cervecitas contigo, lento acceso a la ternura, a la paz que en casa se queda.
Te quiero aquí, en este rincón donde el tiempo se acuna y respira.
[Verse 2]
Postre de flan o pudín, suave testigo de promesas que aún se dicen bajito.
La noche nos abraza, la radio susurra con voz de boleros y un violinito.
Somos dos en la cocina, tus dedos haciendo la mitad de mi alma, mi guía.
Entre toallas, paños y recetas, te vuelvo a elegir, que sigas siendo mi vida.
[Pre-Chorus]
La olla murmura historias de familia, de risas que vuelven al volver a casa.
Tus ojos, luceros que sostienen la mesa cuando la lluvia golpea la ventana.
[Chorus]
Qué manos les dan sabor a mis años, cariño de costurera y barbera,
tu magia cocina el mundo y en cada plato me inventas otra luna.
Bebo cervecitas contigo, lento acceso a la ternura, a la paz que en casa se queda.
Te quiero aquí, en este rincón donde el tiempo se acuna y respira.
[Bridge]
La sala se llena de una canción lenta, hilos de tela y humo de cocina se entrelazan.
Cada paso es un latido, cada aroma, una promesa que se queda en la espalda de la noche.
[Chorus]
Qué manos les dan sabor a mis años, cariño de costurera y barbera,
tu magia cocina el mundo y en cada plato me inventas otra luna.
Bebo cervecitas contigo, lento acceso a la ternura, a la paz que en casa se queda.
Te quiero aquí, en este rincón donde el tiempo se acuna y respira.
[Outro]
Nos quedamos en silencio, el postre se enfría, la casa late con nuestro amor.
La música de fondo se desvanece en susurros, y el abrazo firma la velada sin fin.