Esta es la historia de Carmen Navas
De esas que no se doblan, de las que buscan hasta el fin.
Ochenta y dos años de edad, compa... y un dolor que no le cabía en el pecho.
Pura realidad, sin mentiras.
Le quitaron lo que más quería, su muchacho, su sostén,
Víctor Hugo era su nombre, se lo llevaron también.
Lo acusaron de mil cosas, lo encerraron sin piedad, y a la pobre de su madre la dejaron en la soledad.
A su edad ya no se camina para andar de arriba a abajo,pero por la sangre de uno, se aguanta cualquier trabajo.
Comenzó el maldito viacrucis, dieciséis meses de infierno,
tocando puertas cerradas de las oficinas del gobierno.Con la foto de su hijo apretada entre las manos,
caminando las banquetas, aguantando los insultos del tirano.Doce veces fue a la cárcel de El Rodeo a preguntar,
doce veces en la cara se lo volvieron a negar.Y así es el sistema, viejo... te traen con puras mentiras.
Firmando papeles falsos mientras por dentro te estiras.Le decían que estaba vivo, que no se fuera a preocupar,
que el gobierno lo cuidaba, que ya lo iba a visitar.¡Qué perra es la burocracia, qué maldita la crueldad!
Le daban actas firmadas ocultando la verdad.Mientras ella caminaba con los pies llenos de llagas,
a su hijo ya lo habían enterrado en una fosa de esas bajas.
Diez meses bajo la tierra, en un hoyo y sin cartel,lo dejaron olvidado como si fuera un papel.
Murió enfermo en el hospital, solo y sin una caricia,
y a la madre le ocultaron esa maldita noticia.
Hasta que el viento sopló y la verdad ya no cupo,en una fosa común, la señora al fin lo supo.El ocho de mayo fue, la fecha que no se olvida,cuando vio salir la caja de su razón de vida."Me lo mataron", gritó, con los ojos bien llorosos,"el dolor de una madre no lo curan los poderosos".
Le dio su último adiós, le rezó con devoción,pero el luto de esa madre le partió el corazón.Diez días aguantó el cuerpo... diez días nada más.
No fue enfermedad, compa, fue el dolor la mentira de un gobierno lo que la apagó